Una reforma necesaria

Según Fedesarrollo –uno de los centros de pensamiento más prestigiosos de América Latina– aunque existen algunas diferencias frente a la Ley de Solidaridad Sostenible presentada en días pasados por el gobierno del presidente Iván Duque, dicha reforma constituye una iniciativa ambiciosa, progresiva y bien orientada que busca preservar la sostenibilidad fiscal del país y que mejora considerablemente sus indicadores en materia de equidad. De hecho, ha quedado plasmado en distintos medios de comunicación la manera en la cual reputados economistas de distintas vertientes de pensamiento, entre los cuales están José Antonio Ocampo, Marcela Eslava, Juana Téllez, Mauricio Reina o Roberto Angulo, destacan la importancia de varios de los elementos de la Ley en términos de progresividad, pese a plantear desacuerdos en otros aspectos.

Sin embargo, la aceptación de los técnicos dista del escepticismo recibido por una parte de la opinión pública, donde algunos aprovechan el calor político del momento para abrazar discursos deliberadamente incompletos. Se habla, por ejemplo, del incremento del IVA, omitiendo por completo la devolución del mismo para las familias más vulnerables. Resulta en extremo paradójico que aquellos que dicen abanderar las causas progresistas se opongan a que el 49,7 % de los hogares colombianos de menores ingresos aumenten su poder adquisitivo. Por el contrario, con una falsa bandera de la equidad cobijan beneficios para los grupos con mayores ingresos. La conveniencia política es previsible en pleno año preelectoral, pues estas incompletas interpretaciones ganan aplausos en redes sociales, “likes” en Twitter y, por qué no, uno que otro voto de cara a las próximas contiendas electorales. Cuando reina la desinformación, también lo hace la engañosa y efímera popularidad de sus promotores.

Colombia tiene una clase empresarial sensata. Algunas agremiaciones, en su propósito de defender legítimamente los intereses de sus afiliados, han manifestado preocupaciones sobre ciertos elementos de la Ley. Sin embargo, la invitación es a que no solo se evalúen las medidas sectoriales desde el punto de vista de los tributos, sino que se pondere la importancia de la consolidación fiscal del país. Esto incluye, sin duda, la capacidad del mismo tesoro nacional de financiar las ayudas sectoriales por el lado del gasto.

Algunas voces sugieren la inconveniencia de realizar reformas estructurales en un año preelectoral. Otras recomiendan postergar dichas iniciativas. Este Gobierno, con total determinación, tomó la decisión de presentar la reforma para debate en el Congreso de la República, pensando en la estabilidad macroeconómica, la sostenibilidad fiscal, las familias más vulnerables y el bienestar de la Nación, aún con todos los costos asociados. El verdadero talante de un gobernante se evidencia al superponer los intereses de las próximas generaciones al de las próximas elecciones. El del presidente Iván Duque es un Gobierno que piensa en la estabilidad del país en el mediano y largo plazo y que tiene la gallardía de convertir la preocupación en propuesta.

En lo que compete a la vivienda, en particular, este sector ha estado dentro de las prioridades presupuestales del Gobierno. En efecto, con una inversión de más de $11 billones, se desplegó la ambiciosa estrategia de reactivación de los 200 mil subsidios para la compra de vivienda VIS y No VIS. Producto de ello, el sector atraviesa hoy un gran momento, con resultados históricos al cierre de 2020 y en el primer trimestre de este año, tanto en ventas de vivienda como en iniciaciones de nuevas unidades habitacionales. En la tradición de diálogo permanente con el sector, se han identificado algunos elementos de la Ley que generan preocupación, aspectos que estamos analizando desde el Gobierno Nacional y que debatiremos bajo la premisa de mantener el dinamismo de un renglón de la economía que es meritorio por la misma naturaleza de su producto, empleo y encadenamientos.

Por supuesto, el Gobierno reconoce que existen elementos dentro de la Ley que generan genuinas preocupaciones desde distintos sectores sociales, políticos y económicos y está listo para discutirlos ampliamente en el Congreso de la República, en el marco de un debate abierto, fundamentado y constructivo. Desde los distintos ministerios estaremos listos para evaluar y ponderar todos los elementos, con el fin de tomar las mejores decisiones en procura del bienestar de los colombianos. Por supuesto, desde el Ministerio de Vivienda seguiremos comprometidos con seguir consolidando al sector edificador no solo como el gran protagonista de la reactivación económica del país, sino como un poderoso instrumento de equidad y justicia social.

Publicada en El Espectador

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Récord

La semana pasada, se conocieron los resultados de los principales indicadores de actividad del sector edificador correspondientes al mes de marzo. Las cifras son contundentes en reafirmar el buen momento de la vivienda en Colombia. Y es que, independientemente del indicador que se analice o de la fuente de información, todos muestran una recuperación importante y un liderazgo decidido del sector vivienda en uno de los propósitos centrales del Gobierno del presidente Iván Duque: consolidar la reactivación económica del país.

Iniciemos con el indicador de compras de vivienda. Según Galería Inmobiliaria, en el tercer mes del año más de 21.000 familias compraron una vivienda, registrando el récord histórico. Este buen comportamiento está liderado por la vivienda de interés social que, con cerca de 15.000 unidades compradas, exhibió también el valor más alto del que se tenga registro. Ahora bien, el segmento No VIS -con más de 6.400 viviendas comercializadas- ha mostrado una recuperación importante y se ubica a menos de 400 unidades del récord.

Con el resultado de marzo, se completó el mejor primer trimestre en compras de vivienda de toda la historia, según cifras tanto de Coordenada Urbana de Camacol como de Galería Inmobiliaria. En efecto, entre enero y marzo, más de 56.000 familias pudieron cumplir su sueño de tener casa propia. Esto, en la práctica, es como construir -en solo tres meses- una ciudad del tamaño de Tunja solo de propietarios.

Por su parte, el indicador de iniciaciones también registró resultados francamente buenos. En el primer trimestre, se iniciaron más de 42.000 viviendas, siendo el mejor trimestre del que se tenga registro. Esta cifra es superior en 31% frente al promedio histórico de 32 mil viviendas iniciadas.

Los indicadores de empleo del Dane y de disposición a comprar vivienda de Fedesarrollo también ratifican el buen momento del sector. La vivienda ocupa a más de un millón de personas y la confianza de los consumidores para comprar vivienda es el componente que más se ha recuperado (por encima de vehículos y bienes durables).

Estas buenas cifras se explican por la estrategia de los 200.000 subsidios para la compra de vivienda, uno de los elementos centrales del Compromiso por Colombia. Por cuenta de esta iniciativa, más de 60.000 familias han cumplido el sueño de ser propietarias con las ayudas del Gobierno del presidente Iván Duque. Del total, 46.000 subsidios se han utilizado para la compra de vivienda VIS y más de 14.000 para No VIS.

Un resultado que vale la pena destacar es la progresividad de los subsidios, es decir, su capacidad de llegar a los que más lo necesitan, a las familias más vulnerables. El 77% de los subsidios VIS se asignaron a familias con ingresos entre cero y dos salarios mínimos.

Aunque estos resultados son muy satisfactorios y nos motivan a seguir trabajando sin descanso por los colombianos, aún falta mucho trabajo por hacer en nuestro propósito de consolidar un país de propietarios. Queremos que cada mes que transcurra sea mejor que el anterior, superando récord tras récord, pues además de aportar a la recuperación económica del país, estos resultados nos permiten seguir avanzando hacia una Colombia más justa y equitativa.

Publicada en La República

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Nuevo récord

Indicadores corroboran que la vivienda se sigue ratificando como gran protagonista del “Compromiso por Colombia”.

La semana pasada, Galería Inmobiliaria publicó los resultados de ventas e iniciaciones correspondientes al segundo mes del año y los resultados son francamente buenos. El de 2021 es el mejor febrero de la historia de Colombia en ventas de vivienda, con cerca de 18 mil unidades compradas, lo que implica un crecimiento de 1.342 unidades frente a lo comercializado en el mismo mes de 2020. Estos resultados sugieren que se están vendiendo más viviendas que antes de la pandemia, sin lugar a dudas una excelente noticia para los colombianos.

Así las cosas, a pesar de los cierres y medidas de confinamiento decretadas en varias ciudades del país, durante el primer bimestre del año se vendieron 34 mil viviendas, 34 mil familias que en los dos primeros meses del año pudieron hacer realidad su sueño de tener una vivienda propia. En la práctica, esto es como construir ciudades del tamaño de Girardot o Ipiales en menos de 60 días. A este ritmo de ventas, cerraríamos el año por encima de las 200 mil unidades comercializadas, una cifra superior al récord alcanzado en 2020.

De estas 34 mil familias, más de la mitad compraron su vivienda gracias a los subsidios dispuestos por el Gobierno del presidente Iván Duque en el marco de la estrategia de reactivación “Compromiso por Colombia”. En efecto, la estrategia de los 200 mil subsidios para la compra de vivienda avanza a muy buen ritmo. Desde que se anunció esta iniciativa en mayo de 2020 se han beneficiado 52 mil familias, de las cuales 40 mil han adquirido una vivienda VIS. Es importante mencionar que el 77% de estos subsidios se han asignado a las familias más vulnerables del país, esto es, aquellas con ingresos inferiores a 2 SMMLV, demostrando así la progresividad de la política de vivienda. En cuanto a los subsidios No VIS, ya se han asignado cerca de 12 mil en todo el país desde que entraron en operación en septiembre de 2020.

Así mismo, la semana pasada se conocieron las cifras de iniciaciones de vivienda por parte de Galería Inmobiliaria. El de 2021 es el segundo mejor febrero de la historia, con más de 13 mil iniciaciones. Lo anterior demuestra que se están iniciando nuevos proyectos en el país y que las excelentes cifras de ventas de vivienda en 2020 ya se están traduciendo en inicios de obra, con sus consecuentes efectos positivos en materia de empleo y valor agregado.

Un tercer indicador que ratifica el buen desempeño del sector vivienda es el de generación de empleo. En efecto, hace dos semanas el DANE publicó las cifras del mercado laboral correspondientes a enero de 2021. El sector edificador ocupó a cerca de 975 mil trabajadores, 86 mil personas adicionales frente al mismo mes del año anterior. El de 2021 es el mejor enero de los últimos cinco años, un resultado muy importante en una coyuntura como la actual, en la que la generación de empleo es una de las prioridades del Gobierno del presidente Iván Duque.

En suma, estos indicadores corroboran que la vivienda se sigue ratificando como gran protagonista del “Compromiso por Colombia”, contribuyendo de manera importante a la reactivación económica, mientras aporta al cierre de brechas y a la consolidación de un país con equidad y justicia social.

Publicado en El Heraldo

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El año de la vivienda

En el 2021 la vivienda seguirá consolidándose como la piedra angular de la reactivación económica.

Durante el 2020, Colombia tuvo que enfrentar el mayor desafío económico y social de su historia. Como país, tuvimos que adaptarnos rápidamente a una nueva realidad para la que no estábamos preparados y que demandaba profundas modificaciones en nuestro actuar como sociedad. Por supuesto, la política pública no fue ajena a estas transformaciones, por el contrario, tuvo que adaptarse –de manera acelerada– a este entorno cambiante. El sector vivienda, en particular, adquirió una importancia creciente, tanto en la fase de mitigación y contención como en la fase posterior de recuperación.

En efecto, cuando el principal objetivo de política era contener la propagación del covid-19, la vivienda se convirtió en el primer anillo de protección de las familias. Como diseñadores de política, tuvimos que pensar en iniciativas audaces y oportunas para garantizar el acceso a la vivienda y reducir el impacto económico para las familias. Con esos objetivos en mente, el gobierno del presidente Iván Duque lanzó un conjunto integral de medidas, como los alivios a los créditos de vivienda, la protección de los beneficiarios de los subsidios, la prohibición de desalojos, la promoción de los acuerdos de pago en materia de arrendamiento, entre otras.

Ahora bien, en la fase posterior de recuperación económica, el sector vivienda se consolidó como gran protagonista, por cuenta de la estrategia de reactivación más ambiciosa de la historia reciente. Se trata de 200.000 subsidios para la compra de vivienda, tanto VIS como no VIS, hasta 2022. Desde que el presidente Iván Duque anunció esta iniciativa, los ritmos de asignación se incrementaron sustancialmente: ya hemos asignado 31.500 subsidios VIS en tan solo 7 meses y cerca de 5.500 subsidios no VIS desde mediados de septiembre que entraron en operación.

El buen desempeño de esta iniciativa se ha visto reflejado en el comportamiento de los principales indicadores de actividad del sector. En materia de ventas, por ejemplo, tras una fuerte caída en los meses de abril y mayo, desde junio se evidenció una acelerada recuperación. Incluso, en el último trimestre del año las ventas superaron los buenos resultados exhibidos antes de la pandemia.

Según cifras de Galería Inmobiliaria, en noviembre se vendieron 20.650 viviendas, el mejor mes en ventas del que se tenga registro y superando en cerca de 90 unidades el récord alcanzado en octubre de 2020. Así las cosas, entre enero y noviembre de este año hemos vendido más de 156.000 unidades, lo que implica un crecimiento del 6 % frente al mismo periodo de 2019. A pesar de la emergencia y su fuerte impacto sobre el sector, estamos vendiendo más viviendas que el año anterior. Las iniciaciones y lanzamientos de nuevos proyectos también registran un crecimiento importante, con variaciones anuales positivas. En cuanto al empleo en el sector edificador, en octubre se ocuparon a 985.000 personas, el nivel más alto del 2020.

Por último, este año también alcanzamos un logro muy importante desde el punto de vista normativo: la Ley de Vivienda y Hábitat, nuestra gran apuesta para la modernización normativa del sector. En términos generales, con esta iniciativa se facilita el acceso a los subsidios –tanto para vivienda urbana como rural– y se promueve el crecimiento urbano ordenado.

En suma, aunque el 2020 será recordado como el año del mayor desafío económico de nuestra historia, también lo será por el buen desempeño de la vivienda. Para el próximo año, esperamos no solo mantener estos buenos resultados, sino rebasarlos: vender más de 200.000 viviendas y llegar al millón de ocupados en el sector edificador.

Estamos plenamente convencidos de que en 2021 la vivienda seguirá consolidándose como la piedra angular de la reactivación económica de Colombia.

JONATHAN MALAGÓN
Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio


Balance del sector de agua en 2020

El 2020 será recordado como el año del mayor desafío económico de nuestra historia. Durante estos meses, Colombia tuvo que afrontar un reto sin precedentes, imponiendo así grandes desafíos para los diseñadores de política. El sector de agua potable y saneamiento básico, en particular, adquirió una importancia esencial, en tanto que el acceso a agua para lavarse las manos y el cumplimiento de protocolos de higiene resultaron fundamentales para hacerle frente a la emergencia.

Por lo anterior, el gobierno del presidente Iván Duque lanzó una estrategia integral, oportuna y audaz en esta primera fase de mitigación que, además de garantizar el acceso al agua, buscaba reducir el impacto económico sobre las familias, lograr una adecuada prestación de los servicios y garantizar la sostenibilidad financiera de los prestadores. Las medidas fueron muy exitosas: reconectamos de manera gratuita al servicio de acueducto a más de 303.000 familias, congelamos tarifas, permitimos a los hogares diferir el pago de los servicios públicos, habilitamos a los entes territoriales para que pudieran asumir el costo de las facturas, lanzamos líneas de crédito para los prestadores, entregamos por primera vez en la historia subsidios a los acueductos rurales, entre otros.

Ahora bien, en la fase de reactivación económica el sector de agua también es protagonista. Esta actividad, además de contribuir al cierre de brechas en materia de acceso, aporta al desarrollo económico de las regiones, pues genera empleo e impulsa más de 30 subsectores con los que tiene encadenamientos productivos. Conscientes de la importancia de este sector, el gobierno del presidente Iván Duque destinó en 2021 el presupuesto más alto de la historia para proyectos de acueducto, alcantarillado y aseo, con cerca de $1,3 billones.

Esta importante inyección de recursos hizo posible el capítulo de agua del Compromiso por Colombia, nuestra apuesta sectorial para la reactivación de la economía. Esta estrategia consiste en la ejecución de cerca de 185 proyectos de acueducto, alcantarillado y aseo a lo largo y ancho del territorio nacional, los cuales implican inversiones por cerca de $2,2 billones, benefician a 6,4 millones de colombianos y generan más de 15.000 empleos. Quisiera destacar que estos proyectos ya se encuentran estructurados o en una fase madura de estructuración, de manera que ya iniciaron o pueden iniciar obras en el corto plazo. Lo anterior permite que más del 90 % de las obras culminen durante el periodo de gobierno. Del total de proyectos identificados, hemos lanzado 98 en 25 departamentos, con una inversión por más de $998.000 millones que beneficia a cerca de 2,6 millones de colombianos.

Además, esta estrategia contribuye a nuestra meta del cuatrienio consignada en el Plan Nacional de Desarrollo, que consiste en lograr que 3’030.000 personas tengan acceso a agua potable por primera vez y 3’280.000, a soluciones de saneamiento básico. En lo corrido del gobierno, ya hemos llevado soluciones de agua potable por primera vez a 1’409.659 personas y soluciones de saneamiento a 1’427.960 personas. Aunque la emergencia por cuenta del COVID-19 retrasó los cronogramas de los proyectos y afectó la senda de cumplimiento, con el capítulo de agua del Compromiso por Colombia estamos convencidos de que cumpliremos con lo pactado en el PND e incluso rebasaremos la meta.

Por último, este año también dimos un paso histórico en el fortalecimiento institucional del sector: la adopción de pliegos tipo en los procesos de contratación. Los pliegos tipo generan mayor transparencia, imprimen celeridad a los procesos, reducen costos de transacción y generan más certeza. Atrás quedaron los contratos a la medida en el sector.

En 2021 el sector de agua seguirá siendo protagonista de la reactivación económica del país, mientras aporta sustancialmente al cierre de brechas y a la consolidación de un país con equidad.


El año de la vivienda

Hace una semana, Galería Inmobiliaria publicó las cifras de ventas de vivienda correspondientes al mes de octubre de 2020. Por primera vez en la historia, en Colombia se comercializaron más de 20 mil viviendas VIS y no VIS, sin duda alguna una excelente noticia para el país. En particular, sobresalen los buenos resultados de la vivienda de interés social, que con 13.991 unidades comercializadas registraron el récord histórico para este segmento. Las ventas no VIS, por su parte, se ubicaron en el valor más alto de los últimos cuatro años, superaron el umbral de las 6 mil unidades y completaron seis meses consecutivos de recuperación.

En línea con la tendencia nacional, Antioquia registra cifras muy positivas. En octubre, se vendieron 2.146 unidades, lo que implica un crecimiento del 19 % frente al mismo mes de 2019. La vivienda VIS creció 51 % anual y –por primera vez en un mes de octubre– se superaron las mil unidades vendidas. La vivienda no VIS, no obstante, aún muestra señales débiles de recuperación, que esperamos se consoliden en lo que resta del año.

El buen desempeño de la vivienda de interés social en Colombia se explica, en gran medida, por el ritmo de asignación de subsidios. El mensaje es contundente: estamos entregando subsidios como nunca antes. Desde que anunciamos nuestra estrategia de los 100 mil subsidios VIS el pasado mes de mayo, ya hemos asignado más de 25 mil a lo largo y ancho del país. En línea con este comportamiento, Antioquia ha aumentado su ritmo de asignación. Cuando llegamos al Gobierno, se asignaban 18 subsidios VIS a la semana, hoy estamos asignando 39. Gracias a las ayudas del Gobierno del presidente Iván Duque, cada semana 39 familias antioqueñas cumplen su sueño de ser propietarias. Adicionalmente, hemos mejorado la progresividad y actualmente el 70 % de los subsidios están siendo asignados a hogares con ingresos entre 0 y 2 salarios mínimos.

Ahora bien, con respecto a los subsidios no VIS, hemos asignado más de 2.400 desde hace cerca de dos meses que entraron en operación, 642 en el departamento de Antioquia, siendo la región en la que más se asigna. Vamos en la dirección correcta y esperamos en los próximos meses acelerar aún más el ritmo de entrega.

Aunque estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos hasta hoy, sabemos que aún nos falta mucho camino por recorrer. Estamos convencidos de que, a pesar de enfrentar el año más retador de nuestra historia, se mantendrán los resultados obtenidos hasta el momento y el 2020 se consolidará como el año de la vivienda.


Ley de vivienda: un sector moderno y eficiente

El pasado 20 de julio, en su discurso de instalación de las sesiones ordinarias del Congreso de la República, el presidente Iván Duque anunció un conjunto de iniciativas legislativas lideradas por la Nación para avanzar en el cierre de brechas, en mejorar la justicia que requieren los colombianos y en fomentar el emprendimiento. Entre las reformas por radicar en la presente legislatura, anunció una ley de modernización normativa del sector vivienda que no solo facilitaría el acceso de los colombianos a una vivienda digna, sino que promovería el crecimiento ordenado de nuestras ciudades.

Hoy, gracias al apoyo decidido de todos los actores del sector, sumado a la retroalimentación constante, el liderazgo y los aportes de los honorables congresistas de la República –especialmente en sus comisiones séptimas–, el proyecto de ley de vivienda y hábitat es una realidad. El país cuenta hoy con una normativa sólida, moderna, integral y eficiente.

En términos generales –y corriendo el riesgo de dejar varios elementos por fuera–, este proyecto de ley persigue dos grandes objetivos: simplificar la normativa de los subsidios e incentivar el crecimiento urbano ordenado. Bajo estas dos premisas se desarrolló el articulado aprobado esta semana por el Congreso de la República.

Con respecto a la primera premisa, establecimos lineamientos que facilitan el acceso a la vivienda urbana. Permitimos, por ejemplo, que aquellas familias que en el pasado habían recibido un subsidio de mejoramiento puedan recibir también un subsidio de adquisición de vivienda, siempre y cuando a la fecha de la solicitud no cuenten con un título de propiedad. Además, mediante esta iniciativa legislativa flexibilizamos los plazos de financiación de los créditos de vivienda, entendiendo las nuevas dinámicas del mercado hipotecario y el perfil de los compradores de vivienda. Un tercer elemento importante es la eliminación de la restricción de enajenación para las viviendas adquiridas con subsidios del Gobierno Nacional, salvo para la vivienda gratuita, en cuyo caso la restricción pasa de 10 a 5 años con el fin de promover la cohesión social dentro de estos proyectos.

Ahora bien, el proyecto de ley también establece lineamientos para promover el acceso a la vivienda rural. Reconoce, por ejemplo, las dificultades de acceso a varias regiones del país y permite que el valor del subsidio incluya el rubro de transporte de materiales. Lo anterior, por supuesto, pretende fomentar la oferta de vivienda rural en el país, especialmente en las zonas rurales dispersas. Además, promueve mecanismos de financiación como el crédito hipotecario o el ‘leasing’ habitacional para la adquisición de vivienda rural.

Con respecto a la segunda premisa, por su parte, diseñamos una normativa que facilita los procesos de ordenamiento territorial. De esta manera, por medio del proyecto de ley, se precisan los procedimientos para realizar la concertación ambiental en el POT y se clarifican los procesos para la habilitación de planes parciales. En general, se facilita la normativa asociada a la formulación, revisión, ajuste y modificación de los POT. Así, con reglas de juego claras, contribuimos a la consolidación de ciudades más ordenadas.

En suma, con este proyecto de ley la de vivienda se convierte en una política de Estado, que transciende periodos de gobierno, orientaciones políticas y vanidades personales, en pro de un propósito superior: llevar soluciones de vivienda digna a los colombianos, especialmente a las familias más vulnerables. Así seguimos avanzando hacia un país de propietarios, mientras consolidamos un sector vivienda moderno y eficiente.

JONATHAN MALAGÓN
Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio