El año de la vivienda

En el 2021 la vivienda seguirá consolidándose como la piedra angular de la reactivación económica.

Durante el 2020, Colombia tuvo que enfrentar el mayor desafío económico y social de su historia. Como país, tuvimos que adaptarnos rápidamente a una nueva realidad para la que no estábamos preparados y que demandaba profundas modificaciones en nuestro actuar como sociedad. Por supuesto, la política pública no fue ajena a estas transformaciones, por el contrario, tuvo que adaptarse –de manera acelerada– a este entorno cambiante. El sector vivienda, en particular, adquirió una importancia creciente, tanto en la fase de mitigación y contención como en la fase posterior de recuperación.

En efecto, cuando el principal objetivo de política era contener la propagación del covid-19, la vivienda se convirtió en el primer anillo de protección de las familias. Como diseñadores de política, tuvimos que pensar en iniciativas audaces y oportunas para garantizar el acceso a la vivienda y reducir el impacto económico para las familias. Con esos objetivos en mente, el gobierno del presidente Iván Duque lanzó un conjunto integral de medidas, como los alivios a los créditos de vivienda, la protección de los beneficiarios de los subsidios, la prohibición de desalojos, la promoción de los acuerdos de pago en materia de arrendamiento, entre otras.

Ahora bien, en la fase posterior de recuperación económica, el sector vivienda se consolidó como gran protagonista, por cuenta de la estrategia de reactivación más ambiciosa de la historia reciente. Se trata de 200.000 subsidios para la compra de vivienda, tanto VIS como no VIS, hasta 2022. Desde que el presidente Iván Duque anunció esta iniciativa, los ritmos de asignación se incrementaron sustancialmente: ya hemos asignado 31.500 subsidios VIS en tan solo 7 meses y cerca de 5.500 subsidios no VIS desde mediados de septiembre que entraron en operación.

El buen desempeño de esta iniciativa se ha visto reflejado en el comportamiento de los principales indicadores de actividad del sector. En materia de ventas, por ejemplo, tras una fuerte caída en los meses de abril y mayo, desde junio se evidenció una acelerada recuperación. Incluso, en el último trimestre del año las ventas superaron los buenos resultados exhibidos antes de la pandemia.

Según cifras de Galería Inmobiliaria, en noviembre se vendieron 20.650 viviendas, el mejor mes en ventas del que se tenga registro y superando en cerca de 90 unidades el récord alcanzado en octubre de 2020. Así las cosas, entre enero y noviembre de este año hemos vendido más de 156.000 unidades, lo que implica un crecimiento del 6 % frente al mismo periodo de 2019. A pesar de la emergencia y su fuerte impacto sobre el sector, estamos vendiendo más viviendas que el año anterior. Las iniciaciones y lanzamientos de nuevos proyectos también registran un crecimiento importante, con variaciones anuales positivas. En cuanto al empleo en el sector edificador, en octubre se ocuparon a 985.000 personas, el nivel más alto del 2020.

Por último, este año también alcanzamos un logro muy importante desde el punto de vista normativo: la Ley de Vivienda y Hábitat, nuestra gran apuesta para la modernización normativa del sector. En términos generales, con esta iniciativa se facilita el acceso a los subsidios –tanto para vivienda urbana como rural– y se promueve el crecimiento urbano ordenado.

En suma, aunque el 2020 será recordado como el año del mayor desafío económico de nuestra historia, también lo será por el buen desempeño de la vivienda. Para el próximo año, esperamos no solo mantener estos buenos resultados, sino rebasarlos: vender más de 200.000 viviendas y llegar al millón de ocupados en el sector edificador.

Estamos plenamente convencidos de que en 2021 la vivienda seguirá consolidándose como la piedra angular de la reactivación económica de Colombia.

JONATHAN MALAGÓN
Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio


Balance del sector de agua en 2020

El 2020 será recordado como el año del mayor desafío económico de nuestra historia. Durante estos meses, Colombia tuvo que afrontar un reto sin precedentes, imponiendo así grandes desafíos para los diseñadores de política. El sector de agua potable y saneamiento básico, en particular, adquirió una importancia esencial, en tanto que el acceso a agua para lavarse las manos y el cumplimiento de protocolos de higiene resultaron fundamentales para hacerle frente a la emergencia.

Por lo anterior, el gobierno del presidente Iván Duque lanzó una estrategia integral, oportuna y audaz en esta primera fase de mitigación que, además de garantizar el acceso al agua, buscaba reducir el impacto económico sobre las familias, lograr una adecuada prestación de los servicios y garantizar la sostenibilidad financiera de los prestadores. Las medidas fueron muy exitosas: reconectamos de manera gratuita al servicio de acueducto a más de 303.000 familias, congelamos tarifas, permitimos a los hogares diferir el pago de los servicios públicos, habilitamos a los entes territoriales para que pudieran asumir el costo de las facturas, lanzamos líneas de crédito para los prestadores, entregamos por primera vez en la historia subsidios a los acueductos rurales, entre otros.

Ahora bien, en la fase de reactivación económica el sector de agua también es protagonista. Esta actividad, además de contribuir al cierre de brechas en materia de acceso, aporta al desarrollo económico de las regiones, pues genera empleo e impulsa más de 30 subsectores con los que tiene encadenamientos productivos. Conscientes de la importancia de este sector, el gobierno del presidente Iván Duque destinó en 2021 el presupuesto más alto de la historia para proyectos de acueducto, alcantarillado y aseo, con cerca de $1,3 billones.

Esta importante inyección de recursos hizo posible el capítulo de agua del Compromiso por Colombia, nuestra apuesta sectorial para la reactivación de la economía. Esta estrategia consiste en la ejecución de cerca de 185 proyectos de acueducto, alcantarillado y aseo a lo largo y ancho del territorio nacional, los cuales implican inversiones por cerca de $2,2 billones, benefician a 6,4 millones de colombianos y generan más de 15.000 empleos. Quisiera destacar que estos proyectos ya se encuentran estructurados o en una fase madura de estructuración, de manera que ya iniciaron o pueden iniciar obras en el corto plazo. Lo anterior permite que más del 90 % de las obras culminen durante el periodo de gobierno. Del total de proyectos identificados, hemos lanzado 98 en 25 departamentos, con una inversión por más de $998.000 millones que beneficia a cerca de 2,6 millones de colombianos.

Además, esta estrategia contribuye a nuestra meta del cuatrienio consignada en el Plan Nacional de Desarrollo, que consiste en lograr que 3’030.000 personas tengan acceso a agua potable por primera vez y 3’280.000, a soluciones de saneamiento básico. En lo corrido del gobierno, ya hemos llevado soluciones de agua potable por primera vez a 1’409.659 personas y soluciones de saneamiento a 1’427.960 personas. Aunque la emergencia por cuenta del COVID-19 retrasó los cronogramas de los proyectos y afectó la senda de cumplimiento, con el capítulo de agua del Compromiso por Colombia estamos convencidos de que cumpliremos con lo pactado en el PND e incluso rebasaremos la meta.

Por último, este año también dimos un paso histórico en el fortalecimiento institucional del sector: la adopción de pliegos tipo en los procesos de contratación. Los pliegos tipo generan mayor transparencia, imprimen celeridad a los procesos, reducen costos de transacción y generan más certeza. Atrás quedaron los contratos a la medida en el sector.

En 2021 el sector de agua seguirá siendo protagonista de la reactivación económica del país, mientras aporta sustancialmente al cierre de brechas y a la consolidación de un país con equidad.


El año de la vivienda

Hace una semana, Galería Inmobiliaria publicó las cifras de ventas de vivienda correspondientes al mes de octubre de 2020. Por primera vez en la historia, en Colombia se comercializaron más de 20 mil viviendas VIS y no VIS, sin duda alguna una excelente noticia para el país. En particular, sobresalen los buenos resultados de la vivienda de interés social, que con 13.991 unidades comercializadas registraron el récord histórico para este segmento. Las ventas no VIS, por su parte, se ubicaron en el valor más alto de los últimos cuatro años, superaron el umbral de las 6 mil unidades y completaron seis meses consecutivos de recuperación.

En línea con la tendencia nacional, Antioquia registra cifras muy positivas. En octubre, se vendieron 2.146 unidades, lo que implica un crecimiento del 19 % frente al mismo mes de 2019. La vivienda VIS creció 51 % anual y –por primera vez en un mes de octubre– se superaron las mil unidades vendidas. La vivienda no VIS, no obstante, aún muestra señales débiles de recuperación, que esperamos se consoliden en lo que resta del año.

El buen desempeño de la vivienda de interés social en Colombia se explica, en gran medida, por el ritmo de asignación de subsidios. El mensaje es contundente: estamos entregando subsidios como nunca antes. Desde que anunciamos nuestra estrategia de los 100 mil subsidios VIS el pasado mes de mayo, ya hemos asignado más de 25 mil a lo largo y ancho del país. En línea con este comportamiento, Antioquia ha aumentado su ritmo de asignación. Cuando llegamos al Gobierno, se asignaban 18 subsidios VIS a la semana, hoy estamos asignando 39. Gracias a las ayudas del Gobierno del presidente Iván Duque, cada semana 39 familias antioqueñas cumplen su sueño de ser propietarias. Adicionalmente, hemos mejorado la progresividad y actualmente el 70 % de los subsidios están siendo asignados a hogares con ingresos entre 0 y 2 salarios mínimos.

Ahora bien, con respecto a los subsidios no VIS, hemos asignado más de 2.400 desde hace cerca de dos meses que entraron en operación, 642 en el departamento de Antioquia, siendo la región en la que más se asigna. Vamos en la dirección correcta y esperamos en los próximos meses acelerar aún más el ritmo de entrega.

Aunque estamos muy satisfechos con los resultados obtenidos hasta hoy, sabemos que aún nos falta mucho camino por recorrer. Estamos convencidos de que, a pesar de enfrentar el año más retador de nuestra historia, se mantendrán los resultados obtenidos hasta el momento y el 2020 se consolidará como el año de la vivienda.


Ley de vivienda: un sector moderno y eficiente

El pasado 20 de julio, en su discurso de instalación de las sesiones ordinarias del Congreso de la República, el presidente Iván Duque anunció un conjunto de iniciativas legislativas lideradas por la Nación para avanzar en el cierre de brechas, en mejorar la justicia que requieren los colombianos y en fomentar el emprendimiento. Entre las reformas por radicar en la presente legislatura, anunció una ley de modernización normativa del sector vivienda que no solo facilitaría el acceso de los colombianos a una vivienda digna, sino que promovería el crecimiento ordenado de nuestras ciudades.

Hoy, gracias al apoyo decidido de todos los actores del sector, sumado a la retroalimentación constante, el liderazgo y los aportes de los honorables congresistas de la República –especialmente en sus comisiones séptimas–, el proyecto de ley de vivienda y hábitat es una realidad. El país cuenta hoy con una normativa sólida, moderna, integral y eficiente.

En términos generales –y corriendo el riesgo de dejar varios elementos por fuera–, este proyecto de ley persigue dos grandes objetivos: simplificar la normativa de los subsidios e incentivar el crecimiento urbano ordenado. Bajo estas dos premisas se desarrolló el articulado aprobado esta semana por el Congreso de la República.

Con respecto a la primera premisa, establecimos lineamientos que facilitan el acceso a la vivienda urbana. Permitimos, por ejemplo, que aquellas familias que en el pasado habían recibido un subsidio de mejoramiento puedan recibir también un subsidio de adquisición de vivienda, siempre y cuando a la fecha de la solicitud no cuenten con un título de propiedad. Además, mediante esta iniciativa legislativa flexibilizamos los plazos de financiación de los créditos de vivienda, entendiendo las nuevas dinámicas del mercado hipotecario y el perfil de los compradores de vivienda. Un tercer elemento importante es la eliminación de la restricción de enajenación para las viviendas adquiridas con subsidios del Gobierno Nacional, salvo para la vivienda gratuita, en cuyo caso la restricción pasa de 10 a 5 años con el fin de promover la cohesión social dentro de estos proyectos.

Ahora bien, el proyecto de ley también establece lineamientos para promover el acceso a la vivienda rural. Reconoce, por ejemplo, las dificultades de acceso a varias regiones del país y permite que el valor del subsidio incluya el rubro de transporte de materiales. Lo anterior, por supuesto, pretende fomentar la oferta de vivienda rural en el país, especialmente en las zonas rurales dispersas. Además, promueve mecanismos de financiación como el crédito hipotecario o el ‘leasing’ habitacional para la adquisición de vivienda rural.

Con respecto a la segunda premisa, por su parte, diseñamos una normativa que facilita los procesos de ordenamiento territorial. De esta manera, por medio del proyecto de ley, se precisan los procedimientos para realizar la concertación ambiental en el POT y se clarifican los procesos para la habilitación de planes parciales. En general, se facilita la normativa asociada a la formulación, revisión, ajuste y modificación de los POT. Así, con reglas de juego claras, contribuimos a la consolidación de ciudades más ordenadas.

En suma, con este proyecto de ley la de vivienda se convierte en una política de Estado, que transciende periodos de gobierno, orientaciones políticas y vanidades personales, en pro de un propósito superior: llevar soluciones de vivienda digna a los colombianos, especialmente a las familias más vulnerables. Así seguimos avanzando hacia un país de propietarios, mientras consolidamos un sector vivienda moderno y eficiente.

JONATHAN MALAGÓN
Ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio