A pesar de los avances tangibles y logros concretos del sector financiero en Colombia, persisten narrativas que distorsionan su verdadero papel en la economía y en la sociedad. Muchas de estas no son consistentes con un análisis riguroso de la realidad. Como resultado, se invisibilizan los aportes concretos de la banca al bienestar y al desarrollo nacional.
Una de las afirmaciones más persistentes es que la banca no genera valor agregado. Esta idea desconoce el papel central que cumple el sistema financiero en toda economía moderna. La banca transforma el ahorro en inversión, permite una asignación más eficiente de los recursos, reduce los costos de transacción y administra el riesgo de manera profesional. Al conectar capital con oportunidades reales de crecimiento, la banca se consolida como uno de los mecanismos más potentes de creación de valor y generación de riqueza en las sociedades contemporáneas.