Una de las primeras lecciones que impartimos quienes enseñamos economía es que esta disciplina se rige por principios. Tres de ellos resultan especialmente útiles para analizar la política pública: los individuos responden a incentivos, los mercados suelen ser un buen mecanismo para organizar la actividad económica y el Estado puede mejorar los resultados cuando existen fallas de mercado. Bajo esta lógica, se construyen instrumentos que buscan corregir fricciones y promover sectores estratégicos, como el agro colombiano.