El mundo enfrenta una paradoja inquietante: mientras las pérdidas económicas asociadas a desastres naturales aumentan de manera sostenida -se doblaron desde 2008 y para 2025 superaron los US$220.000 millones-, la capacidad de asegurarlas parece disminuir.
Según Swiss Re, una de las compañías de seguros y gestión del riesgo más grandes del mundo, 70% de estas pérdidas no cuentan con cobertura, ampliando una brecha que ya representa un riesgo económico global.