Las quince mayores economías del mundo son muy distintas entre sí, pero comparten un rasgo, y es que el sector privado representa cerca de la mitad de la producción, una proporción que se ha mantenido estable durante más de 50 años. Los sectores público y privado no solo coexisten, sino que se necesitan, y ese equilibrio explica, en parte, su desarrollo.
Aun así, en algunos países, especialmente entre las economías emergentes y en desarrollo, ha hecho carrera la idea de que el Estado puede crecer a costa del sector privado. Esta apuesta activa un mecanismo conocido en economía como crowding-out, mediante el cual el desbordamiento del gasto público eleva las tasas de interés y desplaza la inversión privada. Hoy, sin embargo, en medio de una crisis global de deuda, ese modelo muestra sus límites.