Recientemente, la Reserva Federal de los Estados Unidos, Fed, anunció que mantuvo sin cambios su tasa de intervención, con un rango entre 4,25% y 4,5%. Además, realizó una revisión del PIB e inflación. El PIB fue revisado a la baja, desde 2,1% hasta 1,7%, mientras que la inflación (Core PCE) fue revisada al alza, desde 2,5% hasta 2,8%. Esta combinación de menor crecimiento y presiones inflacionarias refuerza la cautela de la Fed ante un escenario de incertidumbre económica.
Uno de los factores más importantes detrás de esta incertidumbre es la política económica de la administración Trump. Los cambios en comercio, migración, regulación y política fiscal han generado un entorno de alta incertidumbre, que ya empieza a reflejarse en el sentimiento de los consumidores y empresarios estadounidenses. En particular, las medidas arancelarias impuestas por EE.UU. y las posibles represalias de otros países en una latente guerra comercial han introducido un factor inflacionario adicional. Aunque aún no está claro si este impacto será transitorio o persistente, lo cierto es que ha provocado un deterioro en la confianza del consumidor y ha sembrado dudas sobre el desempeño económico futuro.