El fraude también llama

Cada vez es más difícil contestar una llamada desconocida o abrir un mensaje de texto sin dudar. Lo que antes era un acto automático hoy viene acompañado de una pregunta inevitable: ¿quién está realmente detrás de esa comunicación? La inquietud no es infundada. En los últimos cinco años, el fraude digital bancario ha crecido a un ritmo promedio anual de 23,4% y hoy concentra cerca de 80% de los casos reportados por los usuarios. Frente a esta realidad, fortalecer la confianza en las comunicaciones digitales dejó de ser un asunto técnico para convertirse en una prioridad de seguridad, protección al consumidor y confianza ciudadana.

Conscientes de esta problemática, la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) publicó recientemente un proyecto de resolución orientado a reducir la exposición de los usuarios a mensajes de texto (SMS) y llamadas de voz con fines fraudulentos, así como a brindar mayor transparencia sobre quién está detrás de las comunicaciones que recibimos. La iniciativa se estructura en tres ejes: el fortalecimiento de los estándares de identificación de los SMS, la seguridad de las comunicaciones telefónicas y la educación de los usuarios, junto con una mayor articulación entre los distintos actores de la industria.