La semana pasada, Apple lanzó su programa de leasing para dispositivos, con gran repercusión. Las acciones de Klarna, el banco sueco detrás del esquema, subieron cerca de 9% tras el anuncio. El producto, que por ahora solo está disponible para residentes en Estados Unidos, es indudablemente llamativo. Ofrece un iPhone de último modelo a cambio de US$18 mensuales, con la posibilidad de, al final del plazo, ejercer una opción de compra o continuar en el programa con un ‘upgrade’ de dispositivo.
Pero más allá de los detalles, y del revuelo que generó, el verdadero protagonista detrás de este producto es el internet de las cosas (IoT) haciendo el papel de garantía financiera. Que un dispositivo, sea un teléfono, un vehículo o alguna maquinaria pesada, esté conectado a internet y pueda ser monitoreado directa o indirectamente por el financiador, es sinónimo de confianza, en la medida en que afina el análisis de gestión de riesgo, determina el valor real del activo e incluso puede tener la habilidad de restringir su uso ante un incumplimiento de pago.