La crisis que nunca fue

Cuando usted paga un café con su celular, hace una transferencia o compra un tiquete de avión para sus vacaciones, probablemente no piensa en servidores, centros de datos o ciberataques. Y es normal. Un sistema financiero funciona bien precisamente cuando el usuario no tiene que pensar en él y solo debe preocuparse por completar su compra o disponer de su dinero cuando lo necesite. Sin embargo, detrás de esa tranquilidad cotidiana se libra, cada segundo, una batalla silenciosa.

Para entender su dimensión, basta una cifra: en promedio, una entidad financiera en Colombia enfrenta 42 intentos de ataque cibernético por segundo. Esto equivale a cerca de 39.000 millones de intentos de robo de datos, intrusión o interrupción de los sistemas al año. A pesar de ello, el sistema financiero colombiano no ha sido víctima de un ciberataque sistémico. Esa es una de sus mayores fortalezas, aunque pocas veces se perciba.