Colombia recibió dos avisos por parte de Standard and Poor’s en el último año. El primero se dio en junio de 2025, coincidiendo con la equivocada decisión de suspender la regla fiscal, y el segundo llegó la semana pasada con una nueva rebaja en la calificación de nuestra deuda soberana, llevándola a un nivel de BB-, la peor calificación en 30 años. Esta segunda rebaja en la calificación soberana por parte de esta calificadora no es un accidente ni un hecho aislado. Es, más bien, consecuencia de una cadena de decisiones que han ido debilitando, poco a poco, la confianza en la capacidad del país para manejar sus finanzas públicas. El margen de error se agotó.