La vivienda se ha convertido en uno de los grandes desafíos sociales de nuestro tiempo. Pocas veces tantas personas habían querido dar el paso de tener una casa propia y habían encontrado tantas dificultades para lograrlo. Detrás de ese deseo hay familias que llevan años ahorrando, parejas que quieren comenzar una vida juntos y personas que buscan dejar de pagar arriendo. Pero el esfuerzo no siempre alcanza. Esa distancia entre lo que las familias esperan y lo que pueden conseguir se repite en países con realidades muy distintas y revela el fondo de una crisis global. Para millones de personas, tener una vivienda adecuada es una aspiración cada vez más difícil de cumplir.